Antiguamente los médicos utilizaban como medio para diagnóstico los olores corporales. Olían el mal aliento, la orina e incluso las heces de los pacientes para ayudar a determinar si estos estaban enfermos o no.
La diabetes «huele» a manzanas podridas, la fiebre amarilla a carnicería, el tifus a pan horneado y la insuficiencia hepática a pescado crudo.
Qué es la halitosis o mal aliento
La halitosis o mal aliento puede ser ocasionada por varias causas, como una higiene bucal inadecuada, enfermedades bucales, problemas digestivos o incluso ciertos hábitos alimenticios.
Tipos de mal aliento
La halitosis se clasifica en tres categorías principales:
- Halitosis genuina o verdadera: el mal olor está presente y es medible. Se subdivide en:
- Intraoral: origen en la cavidad bucal, representa el 90% de los casos. Suele deberse a acumulación de placa bacteriana en la lengua o a enfermedades periodontales.
- Extraoral: asociada a condiciones sistémicas, principalmente problemas otorrinolaringológicos.
- Pseudohalitosis: no existe mal olor detectable, pero el paciente cree que sí lo tiene.
- Halitofobia: tras el tratamiento de la halitosis verdadera o pseudohalitosis, el paciente sigue convencido de que padece mal aliento, aunque no haya evidencia de ello.
Causas principales de la halitosis
- Mala higiene oral: la acumulación de placa bacteriana en dientes, encías y lengua puede generar compuestos sulfurosos que provocan mal olor.
- Enfermedades periodontales: infecciones en las encías, como la gingivitis o la periodontitis, pueden contribuir al mal aliento.
- Sequedad bucal (xerostomía): la falta de saliva reduce la limpieza natural de la boca, favoreciendo la proliferación de bacterias.
- Alimentación: ciertos alimentos como el ajo, la cebolla o el café pueden dejar residuos y olores persistentes.
- Trastornos digestivos: problemas como el reflujo gastroesofágico o infecciones estomacales pueden ser responsables del mal aliento.
- Consumo de tabaco y alcohol: estas sustancias secan la boca y aumentan la producción de compuestos volátiles malolientes.
Por qué aparece el mal aliento
Normalmente cuando el aliento huele mal, solemos asociarlo a una mala higiene dental, caries, o a los factores ya comentados.
Sin embargo, si el olor es un problema diario, podría ser ocasionado por otras razones como:
Estreñimiento
Uno de los principales síntomas del tránsito lento es el mal aliento. Eso ocurre debido a que el colon es un depósito del material de desecho de nuestro organismo, que, si no se renueva al menos, cada 24 horas, provoca el sobrecrecimiento de bacterias y fenómenos de fermentación y putrefacción.
Diabetes
El nivel de glucosa elevado en la sangre afecta el funcionamiento de las glándulas salivales, como consecuencia, al no producir la saliva suficiente hay una mayor proliferación de bacterias, y estas causan el mal aliento.
Como comentamos, con frecuencia, las personas con diabetes desprenden un olor dulce/ afrutado similar al de manzanas podridas, debido al acumulo de cetonas en la sangre.
Insuficiencia renal
Cuando los riñones no funcionan bien los niveles de urea en sangre aumentan. La urea al no ser expulsada a través de la orina termina por acumularse en el cuerpo, lo que puede provocar un sabor y olor metálico en la boca.
Sinusitis
Si notas un olor a podrido en tu aliento podría ser consecuencia de una sinusitis mal curada o crónica. La sinusitis es la inflamación de los senos paranasales, que producen una mucosidad que drena por la parte posterior de la lengua y garganta. Cuándo esta mucosidad es muy espesa y se estanca, puede sobreinfectarse por la acción de virus o de bacterias, de ahí el mal aliento y su tonalidad verde-amarillenta.
Enfermedades Hepáticas
Tener un mal aliento también puede ser un síntoma relacionado con algunos trastornos del hígado como la insuficiencia hepática o la cirrosis. Tiene un olor amargo característico, siendo este el amargo.
Alergias
Las rinitis alérgicas son muy frecuentes. La secreción nasal puede infectarse con las bacterias de la mucosa y si se acumula en la garganta, puede que provoque mal aliento.
Enfermedades congénitas del Metabolismo
Un ejemplo clásico de enfermedad congénita del metabolismo que se asocia a mal aliento es la trimetilaminuria. Se caracteriza por la incapacidad del hígado de convertir y oxidar la trimetilamina (compuesto orgánico) para deshacerse de ella. La concentración de esta produce mal aliento, similar al de la insuficiencia hepática, como a pescado en mal estado.
Estas son algunas de las causas más frecuentes, pero existen otras patologías que también causan mal aliento, así que, no lo dejes pasar y acude a un médico para que diagnostique su origen.
Qué comer para evitar el mal aliento. Hábitos
Si padeces alguna de las patologías que hemos mencionado debes seguir una dieta adaptada para poder mejorar los síntomas. Si tu halitosis se relaciona con ciertos alimentos puedes seguir los siguientes consejos:
Debes evitar
- Los alimentos ricos en azufre como los ajos, las cebollas, todos los tipos de coles, los huevos y las alcachofas.
- Las carnes rojas muy grasas, los cítricos o el alcohol porque activan procesos metabólicos que producen gastritis o reflujo.
- Los ayunos prolongados.
- Las dietas desequilibradas como las bajas en hidratos de carbono y por supuesto las hiperprotéicas.
- El café, el alcohol y el tabaco que causan mal aliento.
Debes añadir a tu dieta
- Alimentos que activen la secreción de saliva.
- Alimentos con clorofila que combaten el mal aliento.
- Té verde que por su contenido en antioxidantes mejora la halitosis.
- Alimentos con compuestos fenólicos como algunas subespecies de champiñones.
- Recuerda comer cada 4 horas para que la saliva pueda hacer su trabajo de limpieza.
Esperamos haberte aclarado todas las dudas sobre el mal aliento, si no es así nos puedes dejar un comentario aquí o a través de nuestras RRSS, Facebook, Twitter, Pinterest, Instagram o nuestro Canal de Youtube para recibir todos nuestros consejos.

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